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Guardaron sus células madre para salvar la vida de su hermanita

Categoría: Historias de éxito

Si Victoria necesita un trasplante de células madre, su hermano puede convertirse en su cura.

Deborah Amarillo estaba embarazada de pocas semanas cuando recibió la peor noticia. A su hija Victoria, de apenas dos años, le diagnosticaron una leucemia aguda. El nacimiento del bebé significó una promesa para el tratamiento de la niña.

Después del parto los médicos del centro de hemoterapia del municipio recolectaron las células madre del cordón umbilical para guardarlas en el banco de células madre.

Es la primera vez, desde que se inauguró la maternidad del Roque Sáenz Peña (Argentina), que sus profesionales participan de un operativo del programa «dirigido» de donación de sangre de cordón umbilical.

Desde 2013, el hospital participa de donaciones al banco público del Garrahan, pero esta vez las muestras tienen un destino particular. El tratamiento de la hermanita del recién nacido.

«La niña estaba en tratamiento en el servicio de hematología del Hospital de Niños Víctor J. Vilela cuando su mamá se enteró que estaba embarazada.

Por protocolo, cuando hay un niño con una enfermedad que podría necesitar un trasplante como parte del tratamiento y se produce un nacimiento en la familia, está indicado que se recolecte la sangre del cordón umbilical del parto», explicó Sofía Bonetti, coordinadora del centro regional de hemoterapia.

La médica recordó que entre 2013 y 2015, desde la maternidad del Roque realizaron varios operativos de donación voluntaria de sangre de cordón.

Es decir, sin que esté destinada a un receptor particular.

El trabajo se discontinuó después cuando se iniciaron las obras de remodelación de la maternidad.

«Y ahora inauguramos las donaciones dirigidas y nos estamos preparando para retomar la donación pública», destacó.

Para esto, tanto los médicos y técnicos del servicio de hemoterapia, como los de la maternidad, se capacitaron por videoconferencia con los especialistas del hospital pediátrico nacional.

El entrenamiento se realizó el 3 de octubre pasado. Después sólo quedaba esperar el nacimiento de Pablo, previsto para el 22 de octubre.

Pero, las cosas no siempre salen según lo previsto. Deborah llegó al hospital con contracciones la misma madrugada del 4 de octubre.

El nacimiento de Pablo y la importancia de sus células madre

El nacimiento de Pablo se extendió durante 8 horas. Todo ese tiempo, los técnicos de hemoterapia y los del Incucai esperaron con paciencia su momento de actuar.

Recién después de que el bebé estuvo en contacto con su mamá, los profesionales pudieron entrar en acción.

«Nuestra maternidad es pionera en políticas de parto respetado. Y este caso no fue una excepción. Una vez que el bebé estuvo piel a piel con la mamá se inició todo el proceso de extracción de sangre», contó el director del Roque, Matías Vidal.

Y destacó que en todo momento se explicó a la mujer cómo se iba a desarrollar el procedimiento, «para que estuviera tranquila y supiera que ni ella ni su bebé corrían ningún riesgo».

Para el médico, la experiencia fue más que positiva y se hizo posible «por el compromiso con el que trabajan los equipos de salud pública.

Desde el hospital Vilela, donde detectaron el problema de la niña, hasta la maternidad donde nació su hermano y el banco del Garraham, donde se procesan las muestras».

Las muestras de la sangre de la placenta y del cordón umbilical del bebé llegaron 24 horas después del parto al hospital Garrahan.

Son unos 100 milímetros de fluidos que quedarán criopreservadas. En el caso de que la niña las necesite, podrían salvarle la vida.

En casa y a la expectativa

Pablo pesó 3,240 kilos. Es un bebé fuerte y vigoroso que duerme en los brazos de su mamá, mientras su hermanita toma la merienda en una casa humilde del barrio Las Flores.

Deborah dice que no había oído hablar de tratamientos de células madre hasta que se enteró de la enfermedad de su hija.

Y agradece la atención que recibió tanto en el hospital de Vilela como en la maternidad.

«Ahora Victoria terminó su tratamiento con quimioterapia. Tenemos que cuidarla mucho, no puede salir de casa. Pero sabemos que va a estar bien», confía Déborah.

Su preocupación pasa ahora por algunos arreglos que necesita el baño de la casa para adaptarse a las necesidades de la niña.

Mientras su mamá habla, Victoria no se queda quieta. Y ensaya besos y abrazos frente a la cámara de La Capital.

Se muestra dispuesta a cuidar a su hermanito. Él, quizás, un día la cuidará a ella.

 

Un verdadero equipo

La coordinadora del centro regional de hemoterapia, Sofía Bonetti, destaca que para realizar estos procedimientos es «imprescindible» trabajar en equipo.

Fiel a esta convicción pide que se mencione a los profesionales de hemoterapia Wanda Bug, Silvia Wischeñevsky y Telma Carnevalli; las enfermeras Lucrecia Godoy y Gabriela Ortiz; la obstetra Andrea Galasso y la residente Paula Zabala.

En otro orden, Rosario cuenta con el colectivo sanitario Salud Móvil, presentado hace días en el marco de una colecta de sangre e inscripción al registro de donante de médula ósea.

Fuente: La Capital

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